Los tres gigantes de China: Beijing, Shanghai y Xi’an

Caminar por la muralla china, encandilarse en un paseo nocturno por Shanghai y tener el placer de conocer cara a cara a los guerreros de terracota hace palpitar el corazón de los viajeros.

Beijing, Shanghai y Xi’an forman el triángulo dorado de China, siendo no sólo el alma turística sino también cultural y económica de este gigante. En estas ciudades verás la cara y cruz de un país que muestra con orgullo su pasado imperial pero que vive el presente pensando en el futuro.

1. Beijing

Clásica y moderna, Beijing es una ciudad multifacética. Las generaciones criadas durante la época comunista conviven con una juventud nacida y moldeada por las nuevas mieles de la globalización.

El pasado es venerado y el futuro es augurado. Sea cual sea tu interés, en la Beijing de hoy te encontrarás en medio de esta amalgama que forma la idiosincrasia de esta capital milenaria.

A pesar del ajetreo diario, parece mentira que en una ciudad tan grande queden lugares como los hutongs. Son calles angostas donde el tiempo parece haberse detenido años atrás. Los niños corretean sin preocuparse por el tránsito y los hombres visten pijamas mientras juegan a las cartas en la puerta de alguna casa.

Lugares de interés

Plaza Tiananmen: representa uno de los últimos bastiones del pasado comunista no tan lejano. Es la plaza más grande del mundo y puede parecerte vacía a simple vista, pero está llena de simbolismo. Por empezar, Mao la planeó así para representar la grandiosidad del Partido Comunista. Fue aquí mismo donde más de un millón de personas se reunieron para darle el último adiós al morir en 1976. Hoy, el cuerpo del líder descansa en el centro de la plaza, donde diariamente miles de personas forman fila desde muy temprano para pasar a darle su reverencia.

Se puede acceder sólo durante la luz del día y pasando por un control. Aunque nos los veas, los policías de civil caminan por la plaza para prevenir cualquier desorden.

Ciudad Prohibida: ubicada frente a la plaza Tiananmen, la Ciudad Prohibida es uno de los atractivos más visitados de Beijing. Aunque hoy está al alcance de quien desee visitarla, se llama así porque tuvo el acceso denegado a la sociedad por más de 500 años. Fue la casa de los emperadores de dos de las dinastías más importantes de China, la Qing y la Ming.

Templo del Cielo: este complejo cuenta con un enorme parque y tres templos construidos de forma redonda con bases cuadrada, lo que simboliza al cielo y la tierra. Los chinos vienen aquí para pedir por una buena cosecha y para liberarse de sus pecados.

Estadios de los Juegos Olímpicos Beijing 2008: si no fuese porque los suvenires que todavía siguen vendiendo dicen “Beijing 2008”, nadie se daría cuenta que ya pasaron más de cuatro años de tal evento. Los estadios, apodados “Nido de pájaro” y “Cubo de agua”, son uno de los orgullos de la China moderna y hoy el parque donde están emplazados es visitado tanto de día como de noche por grupos de amigos, parejas y familias.

Palacio de verano: junto con la Ciudad prohibida, es uno de los best sellers de Beijing. Lleva su tiempo recorrer sus parques y edificios, así que hay que dedicarle al menos medio día para poder explorarlo en tranquilidad.

Gran Muralla: multifacética como Beijing, la Gran Muralla representa tanto la fuerza como la debilidad de un Imperio. La sección más visitada y fotografiada es Badaling, ubicada a 70 km del centro. Eso sí, no esperes un encuentro a solas con la Muralla, sino que vas a tener que compartir este espectáculo creado por el hombre hace miles de años con unos cuantos turistas más.

Para tener una experiencia menos comercial, las secciones de Mutianyu y Simatai, a 90 y 110 kilómetros de Beijing respectivamente, son una gran alternativa.

2. Shanghái

Cosmopolita como pocas, Shanghái es considerada la prima hermana de Hong Kong. Caminar de noche por Nanjin St, la calle comercial más activa del país, lo ubica al viajero en el epicentro de la China moderna.

The Bund: ubicado junto al río Huangpu, es el distrito más visitado de la ciudad. La mayoría de sus edificios fueron construidos en la década de 1930 y formaron parte de lo que fue conocido como la Wall St de Shanghái, por la cantidad de entidades financieras que tenían base aquí. Hoy, muchos de estas edificaciones fueron remodeladas para alojar a hoteles de lujo, restaurantes y galerías de arte, entre otros. Es muy recomendable visitarlo de noche, cuando las luces reflejan las fachadas neoclásicas.

Museo de Shanghái: considerado por muchos el mejor museo de todo el país, el Museo de Shanghái es un buen punto de partida para comenzar a explorar los distintos capítulos de la historia China. En las distintas salas se pueden observar esculturas de bronce, únicos objetos de cerámica, pinturas, muebles, monedas y hasta los trajes utilizados en las distintas dinastías.

Concesión francesa: esta es la zona elegida por los jóvenes chinos y la comunidad de expatriados en Shanghái para salir por la noche. Sus restaurantes compiten por tener el plato de moda, y la cocina internacional ocupa un importante espacio en la oferta gastronómica.

Pudong: con su conjunto de modernos edificios iluminados, es la zona más fotografiada de Shanghái. Eso se debe en parte a que es el lugar donde está emplazada la Torre Jinmao, que con sus 420m es uno de los edificios más altos de China e ícono de la ciudad. Pudong es el corazón financiero del país, y para servir al turismo de negocios, los hoteles más lujosos de la ciudad se encuentran aquí.

3. Xi’an

Principio y fin de la Ruta de la Seda, Xi´an cumple un rol fundamental en la vida de los viajeros desde hace siglos. En el pasado, los comerciantes llegaban en caravana con sus camellos para descargar los productos que traían desde Europa y abastecerse de especias, seda y otros productos únicos del lejano oriente. Hoy, los viajeros vienen en busca de un encuentro cercano con otro de los fastuosos legados de la China imperial: el Ejército de Terracota.

Todavía siguen en pie los muros que alguna vez marcaron los límites de la ciudad y en la actualidad, irónicamente, alojan a la parte moderna de Xi’an. Fueron construidos en el año 1370 por la dinastía Ming. Han sido conservados de una manera excelente y se puede recorrer los 14 km de su perímetro a pie o en bicicleta.

Lugares de interés

Torre de la campana: construida en el Siglo XIV y reformada por última vez en el Siglo XVII, la torre de la campana es un punto de referencia para locales y turistas. Está ubicada en el centro de la ciudad y fue originalmente erigida para alojar a la campana que marcaría el comienzo de la jornada al amanecer. Se puede ingresar a su interior, donde se realizan funciones musicales cuatro veces por día.

Barrio musulmán: al caminar por las calles del barrio musulmán, el viajero se olvida que está China. Los templos budistas son reemplazados por las mezquitas, el arroz por el pan sin miga, y los monjes por los mulás. Hoy se convirtió en uno de los destinos gastronómicos más populares de la ciudad, donde podrás probar delicias únicas que no encontrarás en otra parte del país.

Al ser Xi’an la capital de al menos once imperios, sus alrededores alojan un importante número de tumbas imperiales milenarias, muchas de ellas todavía no excavadas. La más importante y visitada por todos los viajeros es la del emperador Qin Shi Huang, custodiado por un ejército a tamaño real de soldados de terracota que se conservan hasta el día de hoy.

Ejército de Terracota

Hay dos versiones acerca del porqué de semejante mausoleo. Algunos creen que el emperador Qin Shi Huang temía de los espíritus que lo recibirían en su siguiente vida y quiso llevarse al ejército para que lo protegiera. Muchos otros fundamentan que era tan ambicioso que deseaba que el poder de su imperio se conservara durante su vida y su muerte.

El mausoleo cubre un área de 56 km2 y aún queda mucho por descubrir. El ejército está en posición de batalla, y lo que más llama la atención es el nivel de detalle que tienen las esculturas: cada una de las caras es única. A eso se le suma el uniforme, que cambia según el rango, los peinados, las expresiones y hasta los detalles de los zapatos.

Es increíble el hecho de que tremendo tesoro estuvo enterrado por más de 2000 años. No fue hasta 1974 cuando un grupo de campesinos estaba haciendo un pozo para construir un aljibe, y se encontraron con algo extraño que les impedía avanzar con la excavación. Sin darse cuenta, desenterraron uno de los secretos mejor guardados de la Antigua China.

Se puede realizar un recorrido por los tres gigantes de China contando con al menos diez días en el país, ya que las distancias entre estas ciudades son grandes y cada una de ellas ofrece un sinfín de actividades de interés para el viajero.
¿Ya estás listo para tu aventura oriental? Entérate cómo llegar a destino.

Cómo llegar

Para llegar a China, puedes buscar vuelos baratos desde cualquier parte del mundo en el buscador E-dreams. La manera más práctica de empezar el recorrido por los tres gigantes es volar a Beijing y conectar las otras ciudades a través de la amplia y conveniente red de trenes. Todos los tramos se pueden realizar de noche en cómodos coches cama. La duración de los trayectos es la siguiente:

 Beijing – Shanghái: entre 11 y 13 hs.
 Shanghái – Xi’an: entre 16 y 21 hs.
 Xi’an – Beijing: entre 11 y 12 hs.

Texto y Fotografía: Daniela Elias

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